

Nos non imos ser menos cos demais. Tamén temos un alcalde con clase e elegancia. A verdade que lle hai que recoñecer que ten bo gusto; a casa é bonita de verdade.
Por certo, corre o rumor por Ourense adiante de que os traxes que gasta costa cada un 6.000 €uros, e dicir, UN MILLÓN das antigas pesetas.
Tamén hai que lembrar o Audi oficial que se gasta. Como isto é oficial, pódese dicir que é por medio de renting, non é en propiedade, por tanto, e por 3 anos de renting temos que pagar 11.900.000 pesetas. Claro, ten madeiras nobres, GPS, non sei cantos cabalos de potencia, coiro repuxado nos asentos, inhibidores electrónicos para seguridade, e non sei cantos trebellos máis. O noso alcalde merece iso e moito máis ou que vos credes.
Lembremos a reportaxe de "La Región" o pasado 17 de setembro do 2005. A que continuaremos en vindeiros días.
El alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, construye en Vilariño, aún pueblo de Piñor de Cea, una mansión de 1.344 metros cuadrados (equivalente a 15 pisos de 90 metros) enclavada en una finca con una superficie de más de hectárea y media. Los expertos fijan en 3,6 millones de euros (600 millones de pesetas) el valor mínimo de la edificación. Vilariño es una pequeña aldea del municipio de Piñor en la que apenas viven 20 familias, la mayor parte en casas rústicas de piedra arregladas con más o menos mimo. La construcción más moderna no tiene menos de 20 años. Es un lugar con el encanto del todo el municipio, en el que la madera, la construcción de ataúdes, es una fuente En Vilariño, sin embargo, no se distinguen. Su tipología es típica de cualquier aldea gallega: huertas, prados, zonas arboladas …. Hasta que uno se encuentra de bruces con la fastuosa mansión del alcalde de Ourense, Manuel Cabezas.
Vilariño, desde luego, no es Tara. Ni su tierra, roja. Pero justo allí, en una pista que lleva a otra aldea, la de Castiñeiro, a sólo unos metros del núcleo de Vilariño, uno tiene la sensación de reencontrarse con lo que "el viento se llevó" -hace unos 66 años, oculto ahora tras un cierre frontal de piedra que quita el hipo y una interminable hilera de altos setos con forma de L. Obviamente, falta Rett Butler, el hombre cínico y frío, listo, sagaz, seductor y sin principios que se enriquece en todas las situaciones y todas las domina, y al que tan brillantemente había dado vida Clark Gable. Y también Escarlata O’Hara, interpretada prodigiosamente por Vivien Leigh, aquella mujer que no admitía límites para alcanzar todo lo que se proponía.
Sí,, es posible que el paralelismo entre Vilariño y Tara se acabe aquí, o no, pues ni Manuel Cabezas Enríquez es Rett Butler ni Ada Arroyo Huerte, Escarlata O’Hara, pese al parecido de sus moradas y a que el conocido matrimonio ourensano, dada la majestuosa distribución interior de su nueva casa, podría replicar con cierta fidelidad aquellas escenas de "Lo que el viento se llevó", en particular las de la ostentosa escalera que presidía altiva la casa de Tara… y ahora ésta.
El precio de una cocina
Desde principios de 2003, el pequeño lugar de Vilariño ya puede mirar sin complejos hacia Avión, donde las grandes mansiones, fruto del recompensado sacrificio vital de muchos de sus hijos en la emigración, alternan también con las construcciones rurales. Manuel Cabezas, sin necesidad de emigrar, empezó a construir la suya hace año y medio, después de sus primeros ocho años como alcalde de la ciudad. Desde entonces, la expectación sobre su nueva morada, en la que ya reside desde hace unos meses, no ha dejado de crecer, amplificada por la resonancia del boca a boca desde que su mujer, Ada Arroyo, empezó a relatar a allegados, y no tan allegados, los detalles de la vivienda. Especialmente llamativo fue lo que contó sobre el precio de la cocina, hecha en Madrid, y cuyo precio podría haber rondado los 25 millones de las antiguas pesetas, según confesó Arroyo Huerte a su variopinto círculo de amistades.
La mansión está ubicada en el fondo de un parcela de forma trapezoidal, que tiene una superficie de más de 16.000 metros cuadrados, en la que cabría el pueblo de Vilariño. El proyecto, depositado en el Colegio de Arquitectos de Ourense desde marzo del 2002, firmado por el arquitecto Luis Pérez de Juan y ai que tuvo acceso este periódico, muestra la grandiosidad de la obra (mayor incluso que la que algunos ampulosos emigrantes retornados imprimen a sus casas como signo de progreso y poderío económico}, apreciable también en las fotos que ilustran este reportaje, tomadas desde e! aire porque el elevado muro y los setos que rodean la finca impiden la visión de la propiedad desde cualquier punto del entorno; apenas dejan ver los tejados y sus llamativas siete chimeneas.
La morada de la familia Cabezas-Arroyo es, sin embargo, mucho más. La superficie total construida de la edificación es de 1.344 metros cuadrados (casi tantos como los que tiene un pabellón polideportivo de tamaño medio, incluida la pista, gradas y dependencias), de los que 413 están bajo rasante (sótano, con una bodega de 130 metros cuadrados y un garaje de 145, entre otras dependencias) y 930 metros cuadrados sobre la rasante (planta baja, porches y bajo cubierta). Como toda comparación, esta también resultará odiosa: la casa del alcalde de Ourense y su esposa tiene la misma superficie que 15 pisos de 90 metros cuadrados cada uno (medida considerada estándar en las viviendas de nueva construcción).
El paralelismo con la mansión de Tara, aquella que habitaba Escarlata O’Hara, no era gratuito. La planta baja dispone de dos accesos, el principal por el centro de la fachada a través de un gran porche, y otro posterior, de ser vicio, que da entrada directa al oficio de la cocina, se supone que para el servicio. Al visitante, nada más entrar en la edificación, superado primero el porche, le sorprenderá el impresionante vestíbulo, de casi 59 metros cuadrados, y, justo enfrente, la escalera, que sólo ella ocupa 16 metros cuadrados, lo que no impide que la vivienda, de dos plantas, tenga también ascensor. Una por una, todas las medidas de la casa son asombrosas: sólo el salón y el comedor, unidos, ocupan una superfice de 132 metros cuadrados, tanto como algunos de los mejores pisos de la ciudad. Con todo, en la planta baja todavía queda espacio para la cocina y el "office" (26 y 21 metros cuadrados), una sala de estar, dos aseos, tres dormitorios, todos con baño, claro, y uno de ellos, el principal, de 31 metros cuadrados, también con vestidor (de 13 metros), baño (15,53 metros), chimenea y zona de estar-galería en fachada. En realidad, el dormitorio principal y sus dependencias complementarias ocupan una superficie equivalente a la de un apartamento de al menos dos habitaciones. Sólo en esta planta, la baja, se han construido tres chimeneas (salón, dormitorio y sala de estar).